Pieter Brueghel the Younger - El recaudador de impuestos.


En un artículo anterior se confirmó que aunque España está situada en el puesto 18 de 28 países de la UE28 en recaudación pública (34,6% PIB en 2014 - 372.236 millones de €)[1], está a bastante distancia del núcleo UE8 que más recaudan de toda Europa [2]. Si España se equiparara a la UE-8 en presión fiscal, podría recaudar hasta 10,4 puntos de PIB más al año, es decir, casi 108.000 millones de € adicionales (ceteris paribus). También se analizó que este extra de recaudación básicamente se obtienen de mayor presión fiscal al trabajo y el consumo, ya que los niveles impositivos a las cotizaciones sociales y el capital se mantienen en niveles similares a nosotros.




Sin embargo todavía no se ha respondido a una pregunta fundamental. Si recaudamos pocos impuestos en comparación a los países de la UE-8 ¿se podría recaudar más simplemente aumentando los impuestos? ¿los tipos son bajos por fundamentos objetivos que hagan que aumentarlos no sea una tarea tan fácil y/o deseable? ¿o simplemente no aumentan por intereses políticos? ¿existen razones objetivas por las que los países pertenecientes a la UE-8 recaudan más en unas partidas que aparentemente podrían catalogarse como de injusticia social?

Utilizar el PIB de un país como punto de comparación es correcto, pero no muy cualitativo. Un país puede tener un PIB muy alto (China: 11 billones de $), pero un PIB per cápita muy bajo (6.900$ anuales), mientras otro país puede ser el caso contrario (PIB de Suecia: 0,5 billones de $; PIB per cápita: 56.000$ anuales). Es por esto que el Banco de España puede tener alguna posible respuesta a esta incógnita [3], y es que existe cierta correlación (que no causalidad) entre el nivel de renta per cápita de un país (el resultado de dividir PIB entre todos los ciudadanos de un país), y su capacidad de recaudación en forma de impuestos.

Como se puede ver a continuación, no solo todos los países pertenecientes a la UE-8 se encuentran por delante de España en esta métrica, sino que esta correlación puede indicar que España estaría en un nivel de recaudación acorde con su nivel de riqueza por habitante. O dicho de otra manera, la causa que podría explicar el nivel de recaudación de un país no son solo los tipos en sí mismos, sino las limitaciones que impone la capacidad de generación (o no destrucción) de riqueza de un país.




En segundo lugar, en ciencia económica también existe conocimiento asentado sobre los efectos que tiene la estructura fiscal en los ingresos públicos, el crecimiento y el empleo [4]. Es decir, existen equilibrios inter temporales donde se pueden establecer tipos impositivos (sobre Trabajo, Cotizaciones Sociales, Consumo y Capital) que permitan maximizar recaudación pública, pero sin distorsionar y afectar el crecimiento económico y el empleo de un país.

A modo de ejemplo, en España los modelos teóricos y empíricos predicen que los ingresos públicos podrían aumentar hasta un 6% (60.000 millones de € en 2015) si el tipo impositivo implícito sobre el capital aumentara desde el 29,3% actual a un máximo del 61% (máximo similar al que estiman Trabandt y Uhlig, 2011). Sin embargo este aumento no sería neutro, ya que crearía a su vez un efecto distorsionador que provocaría una disminución del PIB del 19,8% y un aumento del 4,5% del desempleo.




En otro ejemplo, los ingresos públicos podrían aumentar hasta un 29% (290.000 millones de €) si el tipo impositivo implícito sobre el trabajo aumentara a su nivel de máxima recaudación, del 25,1% actual al 57,5% (máximo similar al que estiman Trabandt y Uhlig, 2011, para EE.UU.) El efecto distorsionador de este aumento del tipo impositivo implícito sobre el trabajo provocaría una disminución del PIB del 31,1% y del 29% del empleo.




En términos generales, Los impuestos más distorsionadores
son los que recaen sobre las rentas del capital y las cotizaciones sociales, mientras que los menos distorsionadores son los impuestos indirectos. Se calcula que si aumentara la recaudación fiscal sobre el Capital en un 1% (aproximadamente 10.000 millones de €), provocaría una caída del PIB de -1,22%. Por el contrario, un aumento de la recaudación por impuestos al Consumo del 1%, provocaría una caída del PIB de -0,75%.




Por último, otro indicador que pueda dar luz a la dificultad de las administraciones para mejorar la recaudación pública, es la correlación entre tamaño de un Estado (recaudación pública en % de PIB) y eficiencia (como de bien se gasta). A medida que aumenta la eficiencia (por ejemplo, menos gasto en personal no cualificado, y más gasto en inversión), mejora la capacidad de los países para recaudar más. Como se puede comprobar, España está a la cola de Europa en eficiencia, y por tanto, en recaudación pública [6].




Usar el porcentaje de PIB como variable para analizar si España recauda mucho o poco con respecto a los países líderes en Europa (España vs Dinamarca), es como usar PIB para entender si en un país sus habitantes tienen rentas per cápita de paises prósperos (China vs Suecia).

En términos de renta per cápita, España ya tiene una capacidad recaudatoria acorde con su nivel de generación de riqueza. Esto no significa que no exista espacio para aumentar la recaudación, sino que la realidad empírica nos dice que para tener recaudaciones como Dinamarca, se requiere el tipo de PIB de Dinamarca.

Por otro lado, aumentar los impuestos no es neutro, sino que afecta a cómo un país evoluciona a la hora de crear empleo y riqueza. El aumento del tipo impositivo sobre el capital incide negativamente sobre la inversión, la relación capital trabajo y sobre los salarios reales. El aumento del impuesto sobre el trabajo incide negativamente sobre la inversión, aunque aumenta la relación capital trabajo. El aumento del tipo impositivo sobre el consumo privado aumenta el salario real al tratar de mantener su capacidad adquisitiva.

Por último, y aunque suene un concepto abstracto, existe cierta correlación entre la eficiencia de las administraciones públicas, y en cómo son capaces de recaudar.

El presente artículo es solo una gota en el inmenso oceáno de conocimiento asentado sobre estructura fiscal, por lo que solo sirve como toma de contacto. Sin embargo las conclusiones son evidentes. Aunque determinadas narrativas puedan parecer coherentes, o incluso ciertas en determinadas circunstancias, la realidad siempre suele ser la razón dominante: Los límites a la capacidad recaudatoria de un país está sujeta a leyes económicas, y no a razones políticas.



Bibliografía.