Uno de los debates más controvertidos actualmente en Estados Unidos es el relativo al crecimiento desorbitado que está alcanzando la deuda total relacionada con la enseñanza universitaria. En países como Estados Unidos, Australia o Inglaterra, es una práctica común que sean estudiantes y familias quienes financien la última etapa educativa principalmente en base a ahorro privado y préstamos bancarios, en lugar de ser finaciado principalmente mediante mecanismos de redistribucion de la renta y la riqueza mayoritarios de los sistemas públicos.

Una de las estadísticas más comunes que se utiliza a la hora de exponer el modelo fallido de educación superior estadounidense, es el relativo a la deuda total universitaria americana, que ya acumula en 2015 un volumen de casi 1 billón de euros internacionales, números que ya superan a la deuda total relativa a tarjetas de crédito (0,71 billones de $), y créditos para la adquisición de automóviles (1,04 billones de $), aunque todavía bastante lejos del mayor mercado de crédito de Estados Unidos, como es el inmobiliario (8,2 billones de $).



Fuente: NewYork FED

También son notables los $28.950 de media en préstamos bancarios que un estudiante acumula al finalizar su etapa universitaria en 2014, y cuya devolución debe afrontar una vez se incorpore al mercado laboral. Por otro lado, la cifra de número de deudores que están retrasados en los pagos en más de 90 días ("delinquency rate") ha alcanzado los 11 millones, mientras que 38,8 millones de americanos estaban arrastrando algún tipo de deuda estudiante en el último cuarto de 2012.



Fuente: NewYork FED

Sin embargo, los casos más impactantes y espectaculares son las que suelen proporcionar artículos de medios de comunicación de prensa escrita, como es el caso de la estadounidense Amenee, licenciada en sociología y psicología por la Universidad de Oregón, que acaba de finalizar un máster en administración pública en la universidad de Nueva York, y cuya deuda acumulada es de más de $100.000.

Carolyn Chimeri, licenciada y con dos postgrados en dos de las mejores universidades de Estados Unidos, terminó su educación con una deuda de $238.000, y que a día hoy, con 29 años, lucha para pagar los plazos de esa deuda con un salario de profesora.

También existen casos extraordinarios como los de Rong, con una deuda acumulada de $400.000, y con la idea de intentar emigrar a un estado sin impuesto sobre la renta con la que poder hacer frente más rápidamente el repago de la deuda. O casos de trabajadores como Rosemary Anderson, que alcanzan y superan los 50 años con deudas acumuladas por valor de $152.000 que adquirió hace más de 20 años.

Por otro lado, también son innumerables los artículos de opinión que denuncian la situación de universitarios trabajando de baristas, camareros o personal de almacén (algunos ejemplos aquí, aquí, aquí, aquí, aquí), y que de acuerdo al estudio más importante hasta la fecha (Fuente: New York FED), el nivel de subempleo superaría el umbral del 40%, es decir, graduados universitarios que trabajan en puestos que no requieren de su capacitación universitaria. Podría decirse que el mercado de trabajo americano está roto, sin capacidad para absorber la oferta de graduados, y con millones de ex estudiantes con grandes dificultades para devolver su deuda estudiante por estar trabajando en empleos con salarios menguantes.




Los datos actuales no harían mas que poner en evidencia la tradicional creencia americana que invertir decenas de miles de dólares (y endeudarse casi de por vida) para estudiar una carrera universitaria empieza no solo a tambalearse, sino a ofrecer resultados desastrosos. La búsqueda de rentabilidad sería el catalizador que incentivaría la desigualdad y la creación de una nueva clase social estudiante y trabajadora esclava a un modelo basado en la deuda perpetua, a todas luces un sistema regresivo.

Pero ¿coinciden narrativa y realidad? ¿realmente es un modelo educativo que condena a los estudiantes a tener que pedir un préstamo para acceder a una educación superior? ¿a no poder liberarse de su deuda estudiante? ¿qué motivación lleva a pedir un préstamo para estudiar una carrera universitaria? ¿son $28.950 de deuda media por estudiante mucho o poco? ¿la mayoría de estudiantes terminan con deudas superiores a $100.000? ¿estudiar una carrera universitaria ya no es condición necesaria y suficiente para avanzar en prosperidad y condiciones de vida?





Cuáles son los incentivos salariales.

Asignar tiempo y dinero en educacion universitaria es inversión en un activo muy especial denominado capital humano. El capital humano es de vital importancia en nuestras sociedades modernas, ya que proporciona entre otras muchas variables, más oportunidades para encontrar empleo, reduce el riesgo del desempleo involuntario, aporta mejores oportunidades vitales, y por supuesto, mejores salarios, por lo que tiene todos los incentivos positivos para que los jovenes postpongan recursos a consumir en el presente para tener mejores oportunidades en el futuro.

De acuerdo a uno de los estudios mas importantes y ambiciosos sobre educación del mundo en la actualidad (OCDE education at a glance 2015), en Estados Unidos la diferencia de renta neta (beneficios menos costos educativos) a lo largo de la vida laboral de un individuo que invierte en educacion privada secundaria con respecto a quien no lo hace, es de 240.600 $PPP para un hombre, y de 165.300 $PPP para una mujer en 2011 (pags. 143 y 144). Para España, 80.300 $PPP.




Sin embargo la diferencia de renta neta de quien invierte en educación privada universitaria con respecto a quien solo lo hace en secundaria (o post secundaria no universitaria), es de 446.300 $PPP para un hombre, y 286.000 $PPP para una mujer en 2011 (pags. 147 y 148 - ver figura siguiente). Para España, esta diferencia es de 102.700 $PPP para un hombre, y 131.200 $PPP para una mujer.




El impacto sobre los niveles de empleabilidad y salario está directamente relacionado con el nivel educativo y habilidades. De acuerdo al informe, aquellos individuos con educación universitaria y un nivel de competencias en lectura de 4-5, tenían un salario casi un 50% superior a quienes solo tenían educación primaria y apenas un nivel 1 en la misma competencia.




Si se examina el informe Education Pays 2013 de la prestigiosa asociación sin ánimo de lucro The College Board, también se pueden encontrar cifras que dan perspectiva del incentivo salarial. Como se puede observar en la siguiente figura, el salario mediano anual (no la media, sino el salario de quien está en la mitad de la distribución salarial) de alguien con carrera universitaria se sitúa entre los $56.500 para solo cuatro años, hasta los $102.000 para quien obtiene un título por encima de doctorado (y que alcanza los $170.000 anuales para el Top 25%).




Por último, la diferencia salarial a lo largo de toda la vida laboral de un trabajador con titulación por encima de doctorado, sería casi tres veces superior con respecto a quien solo tiene una titulación de graduado escolar.





Cuáles son los incentivos laborales.

Si se analiza desde la perspectiva de las oportunidades que proporciona la educación a la hora de encontrar un empleo, o en cómo evoluciona la población activa de un país, en la siguientes dos figuras se puede observar las diferencias en desempleo con respecto a la población ocupada (la población que tiene empleo), y ratios de empleo con respecto a la población activa (en edad de trabajar).

Para la primera, Estados Unidos e Inglaterra en 2014 presentan un mercado de trabajo en el que aquellos trabajadores con solo educación primaria tienen un ratio de desempleo del 7.3%, mientras que aquellos que están en el otro extremo con una formación de doctorado, el ratio de desempleo es de apenas un 2.3%. Se puede observar que para Inglaterra, así como para otros países de la OCDE (ver informe), la tendencia es similar.




Desde el punto de vista de la tasa de ocupación, ambos países también presentan cifras dispares. En Estados Unidos tenían empleo el 57% de los ciudadanos que solo tenían formación educativa primaria en 2014 (España un 25%), mientras que la ratio de ocupación para nivel educativo de doctorado era del 86% (España 87%).





En este primer capítulo se han abordado varios aspectos, desde el argumento que crea el mito, hasta los dos incentivos más importantes a la hora de invertir en educación superior. En próximos capítulos se profundizará en datos y estadísticas con las que analizar el problema con mayor resolución, y comprobar si las denuncias de este sistema educativo desde medios públicos están basadas en razonamientos, y no en distorsiones e inexactitudes.