La unidad de la guardia nacional de Maryland dispara contra una manifestación sindical durante la gran huelga ferrovial de 1877.


La renta nacional es una magnitud económica que suma todas las rentas producidas en un país en un determinado año, y que se divide en dos grandes grupos: trabajo (rentas del trabajo) y capital (rentas del capital). En concreto, las rentas del trabajo son la parte de la renta nacional destinada a la compensación salarial, es decir, a la suma de salarios de los trabajadores, y sus correspondientes contribuciones sociales (pensiones, desempleo, etc.). Las "rentas del capital" es una magnitud resultado de la suma de varias componentes, y que en términos generales está muy lejos de representar lo que la sabiduría popular puede entender por "capital".

A partir de la segunda guerra mundial los países industrializados experimentan un lento pero constante declive secular del trozo de tarta que le corresponde a los trabajadores en forma de rentas y compensaciones salariales. A medida que disminuye la porción de riqueza que se crea en un país en forma de salarios, y aumenta la porción en forma de capital, también lo hace la desigualdad y el riesgo de estallido de inestabilidad social y política en un país. Y como se puede observar a continuación ([1][2]), el porcentaje de estas no han hecho más que descender desde mediados del siglo xx.




Este supuesto descenso se atribuye a diferentes factores, como el avance del poder del capital sobre el trabajo, la robotización de los factores productivos (los robots en términos de contabilidad económica son también catalogados como "capital"), de retornos de productividad que no recompensan al trabajo, o la movilidad internacional del capital gracias a las instituciones financieras y la globalización.

Sin embargo una de las explicaciones más utilizadas es la supuesta planificación mundial del capital para debilitar y someter a la clase trabajadora a través del descenso del número de trabajadores afiliados a un sindicato. La intuición popular nos indica que si dos variables experimentan la misma evolución en un determinado periodo, significa que ambas están relacionadas, es decir, que una es causa de la otra. Y como en casos anteriores, la intuición popular ha convertido este fenómeno en un auténtico meme económico.




Aunque la relación es difícil de evitar, hace mucho tiempo que la ciencia sabe que una correlación no es indicativo de causalidad. Dos variables pueden evolucionar al mismo tiempo, pero pertenecer a fenómenos totalmente independientes, aunque nuestra intuición pueda indicar lo contrario:




Como en muchos otros fenómenos economicos, sociales o políticos, las causalidades que explican un fenómeno no son únicas, sino múltiples. La caída de las rentas salariales, indicador tan sumamente importante por ser la fracción de la economía que va a recompensar el fruto de un trabajo, no se puede explicar atendiendo a una única razón, y menos si cabe, si esta razón atiende a teorías conspiratorias.

La bibliografía que analiza las posibles causas es muy extensa. De acuerdo a trabajos importantes como Acemoglu y Restrepo [3], la responsable de esta caída es el cambio tecnológico, es decir, la mecanización y automatización de los puestos de trabajo. Loukas Karabarbounis y Neiman [4] encuentran evidencia en la caída de los precios en bienes de inversión de capital. Si el trabajo humano y el capital son intercambiables, y este último es más barato, disminuye el tamaño de la tarta para los salarios, y aumenta para el capital (se sustituyen máquinas por humanos). Estos trabajos también están en línea con las investigaciones de la OCDE [10].

Otros muchos autores exploran otras causas más allá del cambio tecnológico. David Autor [5] encuentra y evalua una tesis denominada "compañías super estrella", y es que de acuerdo a sus modelos, cada vez menos compañías super eficientes acaparan más mercado con menos trabajadores. Elsby, Hobijn y Sahin [6] proponen como otra posible razón a la contratación a terceros países (offshoring, integración financiera internacional) de partes de los procesos productivos. Thomas Pikkety a la acumulación de capital [7]. Petra Dünhaupt [8] encuentra que un aumento de la financiarización de la economía, como es el aumento del pago de dividendos e intereses de empresas no financieras, puede hacer disminuir el volumen total de rentas salariales en un país.

La lista de investigaciones es interminable. Sin embargo es gracias al último informe World Economic Outlook por parte del FMI [9] que este fenómeno se puede descomponer en sub componentes separados y cuantificar su importancia. De acuerdo al informe, casi la mitad del descenso de las rentas salariales en los países avanzados viene explicado por el impacto tecnológico, es decir, la caída de los precios del factor trabajo relativas a inversión en sociedad de la información, telecomunicaciones, o automatización de puestos de trabajo. La globalización (importación y exportación de productos y servicios, integración en cadenas de producción internacional, etc.) sería la segunda componente en importancia aportando en torno a un 25%.




Por otro lado, la integración financiera internacional, que permite mover inversión (capital), producción y empleo desde los países industrializados hacia los emergentes, y la componente relativa a las instituciones políticas (mercado laboral, regulación, impuestos, sindicalismo), tienen un peso relativo inferior a lo que intuitivamente podía presuponerse, con un 14% y 5% respectivamente.

Es necesario destacar que, aunque el impacto de la ratio de sindicalismo sea mínimo a la hora de cuantificar qué porcentaje le corresponde en la disminución de las rentas salariales como fenómeno internacional, no significa que no sea importante. Tal y como han investigado Frank Levy y Peter Temin [11], Robert Solow [12], o Lawrence Mishel [13], por citar tres simples ejemplos, el sindicalismo sí es fundamental para reducir la desigualdad (cómo se reparten todos los trabajadores el total de rentas salariales), así como mejorar y mantener el crecimientos de estos mismos salarios en términos reales, métrica fundamental en la prosperidad de las naciones.

La disminución del poder sindical sí ha podido influir en la desigualdad salarial, pero no en terminos globales, es decir, en cuánto aumenta o disminuye el agregado de todas las rentas salariales de un país. Los dos grandes drivers han sido el cambio tecnológico y globalización, mientras que la famosa financiarización de la economía, o la disminución de la ratio sindicalista, apenas han tenido impacto en este fenómeno internacional. La investigación más importante hasta la fecha, replicada por investigadores y universidades a lo largo de todo el planeta, no solo está lejos de encontrar causalidades únicas y simplistas, sino que nada tienen que ver con supuestas teorías de la conspiración internacional.

Sin embargo una de las características más importantes de la ciencia es que está en constante revisión de sí misma, lo que permite seguir investigando nueva evidencia y causalidades que expliquen y amplien la explicación a los fenómenos. Y es recientemente cuando nuevos trabajos están empezando a estudiar este fenómeno desde una perspectiva diferente. ¿Realmente se está produciendo esta caída de las rentas salariales? en el próximo artículo se analizará qué se está descubriendo recientemente.



Bibliografía.