El artículo 31 de la Constitución consagra los principios básicos y fundamentales del ordenamiento tributario al señalar que:

[..] Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica, mediante un sistema tributario justo, inspirado en los principios de igualdad y progresividad, que en ningún caso tendrán alcance confiscatorio.[..]

Este principio de progresividad supone que la carga tributaria se reparta de forma más que proporcional atendiendo al nivel de capacidad contributiva de los sujetos pasivos. O dicho de otra manera, quienes más tienen más deben contribuir al sistema. El principio de progresividad inspira a todos los sistemas tributarios modernos que intentan lograr una eficaz redistribución de la renta y justicia social.

¿Y cómo es el reparto de la carga tributaria en el impuesto sobre la renta de las personas físicas en España? Existen diferentes perspectivas desde donde analizar este ejercicio, pero las dos más representativas se presentan a continuación a partir de los datos oficiales del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas [1].

En la primera gráfica (cuadro 46 del presente informe) se puede observar un fenómeno no esperable a priori, y es que el 80% de todas las declaraciones solo proporcionan el 28% de toda la recaudación final por IRPF en España para 2014 (técnicamente denominado CRA - Cuota Resultate Autoliquidación).O dicho de otra manera, el Top 20% de quienes declaran rentas proporcionan el 72% de todo el IRPF. Y solo el 10% casi el 50% de toda la recaudación.




Otra manera de poder comprobar que en España sí se aplica un impuesto sobre la renta progresivo, es el tipo efectivo aplicado para las diferentes bases imponibles (el grueso de las rentas de un individuo o familia desde donde se calcula cuánto debe pagar a hacienda). El tipo efectivo es lo que verdaderamente se paga el fisco una vez descontadas deducciones fiscales, exenciones, subvenciones, y un largo etcétera. Y como se puede observar, el tipo efectivo es creciente a medida que aumenta la base imponible del ciudadano.




El objetivo del artículo no es afirmar o negar que las administraciones públicas deban o no incrementar los tipos o la recaudación final a las rentas más altas, medio legítimo si los objetivos son necesarios, sino simplemente aportar información sobre la progresividad fiscal en nuestro país. Y a la luz de los datos, sí es cierto que España tiene un sistema claramente progresivo en términos generales, puesto que quienes más tienen, más aportan a la caja común.


Bibliografía.