Muy agradecido por sus palabras a Miguel Ángel García Díaz, ex economista jefe de CCOO, y actual director general de Ordenación de la Seguridad Social.



De acuerdo al libro best seller La Crisis de Desigualdad Creciente Americana escrito por el periodista Timothy Noah, al periodo que transcurre entre el final de la segunda guerra mundial y finales de los 70 se denomina el periodo de "la gran convergencia", mientras que al periodo que transcure desde dicha fecha hasta nuestros días se denomina "la gran divergencia". Es un libro denso pero informativo, en el que se trata de explicar con todo tipo de detalles por qué la disminución del poder sindical, o políticas de gobiernos conservativos diseñadas ad hoc para disminuir los derechos de los trabajadores, han ayudado a que el Top 1% más rico de la población norteamericana esté capturando rentas de manera masiva desde los últimos 40 años.




Al igual que para Timothy Noah, para el nobel en economía Paul Krugman en su libro best seller La Conciencia de un Liberal,
este periodo de divergencia a partir de 1980 no es más que la consecuencia de unas políticas públicas conservadoras ("Reaganomics") claramente diseñadas para favorecer a una minoría extractora de rentas, gracias a lo cual la desigualdad de la renta ha crecido hasta alcanzar cotas casi exponenciales, donde el Top 1% de la sociedad ha llegado a acaparar casi un cuarto de todas las rentas generadas en por un país, a todas luces un posible caso de tragedia de los comunes.




Para otro premio nobel en economía Joseph Stiglizt, en su obra best seller El Precio de la Desigualdad, esta explosión de la desigualdad por parte del Top 1% no es solo consecuencia del cambio tecnológico, la globalización o la competición meritocrática, sino el poder político, monetario y oligárquico que ha capturado a las autoridades regulatorias, desmantelando políticas públicas destinadas a proteger a la sociedad de una minoría capturadora de privilegios y prevendas. Todo esto no sería más que el resultado de una cosmovisión política denominada "economía de oferta" ("Trickle-down economics") en la que se creía que, si se permitía a una minoría privilegiada monopolizar cada vez más rentas y riqueza, favorecería al americano de clase media por efecto "goteo".




Aunque algunas de estas premisas ya han sido analizadas previamente (aquí y aquí), estos tres autores no son más que casos representativos y punta del iceberg divulgativo de una ingente y vasta bibliografía académica dedicada a estudiar las causas, fenómenos y consecuencias de los proceso de desigualdad que acontencen en el mundo a partir de los 80, cuando termina la famosa "epoca de oro" del capitalismo en Estados Unidos, y comienza la "gran divergencia" (gráfico extraído del libro de Timothy Noah).




Menos transparencia institucional como consecuencia de la concentración de poder, decremento de la eficiencia económica como consecuencia de la captura de rentas, menos crecimiento económico, o salarios estancados para la clase media por menor poder de negociación, son solo algunos ejemplos de por qué es tan importante medir correctamente la desigualdad en la distribución de rentas y riqueza a lo largo de toda la distribución.

Sin embargo, entre todo este ingente volumen de estudios y análisis, muhos de ellos avalados por estudios empíricos serios y potentes, sobresale la narrativa de los tres autores anteriormente citados por representar una narrativa muy concreta y específica dentro de la especialidad tan amplia y rica como es la desigualdad, y es en cómo el acaparamiento y acumulación de rentas por parte del Top 1% de la sociedad es la causa de muchos de los males y externalidades negativas que afectan a nuestras sociedades modernas, tanto desde un punto de vista económico, político, educacional, demográfico, y un largo etcétera.

Todos estos análisis tienen un punto focal común desde donde parten y justifican todos y cada uno de ellos, y son los análisis de distribución de la renta y riqueza para las rentas más altas de la sociedad que llevan calculándose desde hace décadas, y que Thomas Piketty ha hecho famosos gracias a su libro El Capital en el Siglo XXI. En concreto, el gráfico más representativo desde donde parten todos los análisis es el que representa la concentración de rentas por parte del Top 1% [1].




Como se puede observar, el top 1% de la sociedad norteamericana pasó de capturar un 10% de la tarta de la riqueza en forma de distribución de la renta entre 1950 y 1980, a un 20% desde esta fecha hasta 2012, con un pico del 24% en 2008 (línea de triángulos negra). O dicho de otra manera, el Top 1% fue capaz de capturar casi un 25% de toda la tarta de la generación de rentas de todo un país. Y es éste el origen, raiz y fundamento de casi toda la bibliografía que trata de analizar causalidades y fenómenos relacionados con la desigualdad con respecto al Top 1%.

Sin embargo lo positivo de la ciencia económica es su capacidad de constante revisión de sí misma. Y es esta revisión, basada y fundamentada en modelos teóricos y estudios empíricos basado en datos y metodología que permita su correspondiente revisión de pares, que la ciencia económica continua avanzando y descubriendo nuevas causalidades y fenómenos antes no conocidos, o que permiten proporcionar una explicación más cualitativa. Y para este caso concreto, y aunque todavía quedaría un largo camino de revisiones, réplicas y confirmaciones, parece ser que comienzan a aparecer los primeros estudios que tratan de revisar los cálculos de Thomas Piketty.

Uno de los dos grandes inconvenientes de utilizar las bases de datos de declaraciones de la renta (Internal Revenue Service (IRS)) para medir la evolución de la desigualdad (como hace Thomas Piketty), es que no tiene en cuenta las grandes reformas tributarias realizadas a lo largo de la historia. En concreto, existe evidencia de que la famosa reforma tributaria sucedida en 1986 denominada TRA86, motivó a lo largo de todo el país el cambio, transición, y evolución desde empresas de tipo C hacia empresas de tipo S ([2], [3], [4]), ya que comenzó a ser fiscalmente más atractivo por descender la tributación por ganancias de capital y rentas del trabajo con respecto al impuesto de sociedades ([5], [6], [7], [8]).




En las empresas de tipo S, las rentas empresariales no solo deben ser distribuidas a sus accionistas de manera obligatoria, sino que tienen que ser declaradas en la declaración de la renta de las personas físicas. Por el contrario, en empresas de tipo C las rentas empresariales no se tienen que declarar en la declaración de la renta hasta que son distribuidas proactivamente como dividendos, o se ejecutan ventas que disparen ganancias de capital. En las siguientes dos gráficas se puede apreciar no solo la disminución de corporaciones de tipo C a partir de 1985, sino el aumento espectacular de los beneficios de las empresas de tipo S, que pasan de representar en 1980 el 14% de los beneficios empresariales totales, a un 46% en 2012 ([7],[9],[18],[19],[20]).




Y es gracias a estos y otros muchos trabajos previos que recientemente en 2017, Fatih Guvenen y Greg Kaplan [10] consiguen medir este trasvase de rentas del capital a partir de 1980 desde empresas de tipo S a empresas de tipo C para el subgrupo Top 1%. O dicho de otra manera, son capaces de aislar el fenómeno y encontrar evidencia de que este trasvase de rentas se están incorporando como "nuevas" al total capturado por el Top 1%, cuando simplemente son las mismas que cambian de forma jurídica, lo que estaría inflando sus estadísticas de participación total.

Este fenómeno se puede observar al comparar los "Wages" (rentas salariales) y "Entrep" (rentas empresariales) entre el Top 1% y Top 0.1% de la Figura 5. Mientras que para el Top 1% estas dos rúbricas crecen a ritmos similares, para el subgrupo Top 0.1%, que tiene una población con más densidad de rentas del capital, caen los salarios pero suben las rentas empresariales, lo que estaría creando un efecto composición notable.




El segundo de los grandes inconvenientes detectados en los cálculos de Thomas Piketty es que no tiene en cuenta muchas otras fuentes de rentas. Y han sido los economistas del departamento del Tesoro norteamericano Gerald Auten y David Splinter [11] quienes por primera vez han sido capaces de recalcular la renta capturada por el Top 1% no solo incorporando este trasvase de rentas anteriormente citadas. También incorporan en la metodología otras rentas de mercado que no aparecen en las declaraciones de la renta que se utilizan en estos estudios ("pre tax market income"), así como corregir por toda aquella población norteamericana que por nivel de renta no están obligados a declarar, y por tanto, nunca han aparecido en las estadísticas de concentración de rentas (en España en torno a 5 millones de un total de 23 millones de declarantes en 2015 [12]).

Como se puede observar a continuación, Auten y Splinter incorporan en su metodología ("consistent market income") las retenciones que realiza la empresa al trabajador para la Seguridad Social ("Payroll Tax") con las que el Estado proporciona servicios públicos como seguro por desempleo o sanidad (Medicare, Medicaid), retenciones para estos mismos seguros pero de carácter privado, o ganancias de capital no distribuidas, entre otros conceptos, y que conforman lo que se denomina compensación salarial del trabajador. Por otro lado también incorpora transferencias ("broad income") por parte de la Seguridad Social a las que se ha contribuido previamente los trabajadores al descontarse de la compensación salarial, y que también son rentas no contabilizadas pre tax.




Como se puede comprobar a continuación, haciendo uso de su nueva metodología "Broad income" existen diferencias sobresalientes con respecto a Thomas Piketty en cómo evoluciona la captura de rentas por parte del Top 1% de la sociedad. No solo captura un 54,4% menos en 2013, sino que su crecimiento desde 1960 es de un 0,8%, a bastante distancia del 10% calculado por Piketty & Saez, lo que indica crecimientos no solo menos "exponenciales", sino no muy diferentes a 1960.




Pero no solo Auten y Splinter encuentran menores crecimientos capturados por parte del Top 1% en terminos relativos y absolutos. Bricker et al [13] también encuentra que utilizando la base de datos de encuestas de estados financieros de hogares y familias (CPS) de la US Federal Reserve [14], los crecimientos del Top 1% solo en el periodo 1988-2012 es del 20%, a diferencia de los cálculos de Piketty & Saez que alcanza el 53%.




Burkhauser et al. [15], cuya metodología está siendo estudiada para incorporarse a los análisis de la OCDE, también encuentra posibles inconsistencias y diferencias al comparar las bases de datos IRS y CPS. El crecimiento de la renta del Top 1% para Piketty & Saez solo en el periodo 1989-2013 es del 38% (sin contar ganancias de capital), mientras que utilizando la metodología correctora de Burkhauser el crecimiento es solo del 15%.




Por último de acuerdo a la Congressional Budget Office, una de las instituciones públicas más importantes de Estados Unidos y encargada de proporcionar informes al congreso de este país, elabora desde 2011 una de las recopilaciones sobre desigualdad más importantes hasta la fecha [16]. Y como se puede observar a continuación, haciendo uso de ambas bases de datos (IRS y Census) obtienen tasas de concentración que van desde 8,9% en 1970 a 15,0% en 2013 [17], un 26% inferior a los cálculos obtenidos por Piketty & Saez para esta última fecha, y consistente con los cálculos de "consistent income" de Gerald Auten y David Splinter.




A la vista de todos los trabajos expuestos entra dentro de lo razonable pensar que comienzan a existir serias dudas de las estadísticas de acumulación en la parte alta de la distribución, y que se usan como cimiento en los análisis político-económicos modernos. Y estas dudas están fundamentadas en que no solo se está dejando fuera de la metodología una cantidad masiva de rentas de los trabajadores, sino contando por partida doble un mismo volumen extraordinario de rentas empresariales que estarían creando un efecto composición.

El objetivo del presente artículo no es desprestigiar o invalidar los trabajos de economistas tan importantes como Thomas Piketty y Emmanuel Saez, personalidades clave que han puesto de relieve y visibilizado un area económica como la desigualdad, que hasta la fecha no tenía semejante repercusión mediática. Su obra y recopilación de datos son de una importancia capital, y su influencia de una importancia mayúscula.

Tampoco es negar el diagostico de multitud de fenómenos que acontecen en nuestras sociedades, que como muy bien explican personalidades tan importantes como Krugman o Stiglizt, una minoría política puede estar capturando a las autoridades regulatorias así como desmantelando políticas públicas que provoquen una auténtica involución en la prosperidad de las naciones de una inmensa mayoría social representada en el 99%.

La economía, como otras áreas de la ciencia, son parcelas de conocimiento que están en constante revisión, con nuevos descubrimientos y técnicas que permiten dar luz a fenómenos que hasta el momento permanecían en la oscuridad. Y es gracias a estos nuevos avances y descubrimientos que en este artículo se trata de desmitificar la percepción popular de la existencia de minorías que capturan rentas a tasas de crecimientos casi exponenciales, en las que no existen dudas en sus cálculos y metodologías, y en considerarlas conocimiento asentado sobre los que se pueden fundamentar y justificar sin ninguna duda casi todos los diagnósticos económicos y políticos expuestos al principio del presente artículo.

A la vista de los papers científicos anteriormente citados, y aunque todavía pueden existir dudas en su metodología y robustez, sí que empieza a existir evidencia de peso para tratar con cautela este supuesto conocimiento asentado sobre la explosición de desigualdad en la renta por parte de una supuesta minoría extractora e ilegítima denominada Top 1%, fenómeno utilizado para explicar casi cualquier cosa.




Bibliografía.

  1. Distributional National Accounts:Methods and Estimates for the United States - Thomas Piketty & Emmanuel Saez

  2. Income Inequality and the Incomes of Very High Income Taxpayers: Evidence from Tax Returns - Daniel Feenberg, James Poterba

  3. Tax Distortions to the Choice of Organizational Form - Roger H. Gordon, Jeffrey K. MacKie-Mason

  4. Are real responses to taxes simply income shifting between corporate and personal tax bases? - Gordon & Slemrod

  5. Taxes and corporate choice of organizational form - Carroll and Joulfaian (1997) - US Treasury Department

  6. Reported incomes and marginal tax rates, 1960-2000 - Emmanuel Saez 2004

  7. Business in the United States: Who Owns It and How Much Tax Do TheyPay? - Michael Cooper et al. 2016 - U.S. Department of the Treasury

  8. Paying Themselves: S Corporation Owners and Trends in S Corporation Income, 1980 - Susan Nelson 2013 - U.S. Department of the Treasury

  9. Estimating Inequality with Tax Data: The Problem of Pass-Through Income

  10. Top Income Inequality in the 21st Century: Some Cautionary Notes - Fatih Guvenen & Greg Kaplan 2017

  11. Using Tax Data to Measure Long-Term Trends in U.S. Income Inequality - Gerald Auten & David Splinter - U.S. Treasury Department

  12. Informe Anual Agencia Tributaria 2016 - cuadro 2.3

  13. Measuring income and wealth at the top using administrative and survey data - Bricker et al. 2016

  14. Survey of Consumer Finances (SCF) - Board of Governors of the Federal Reserve System

  15. Recent Trends in U.S. Top Income Shares in Tax Record Data Using More Comprehensive Measures of Income Including Accrued Capital Gains - Burkhauser et al. 2016 - Federal Reserve Board

  16. The Distribution of Household Income and Federal Taxes, 2013 - Congressional Budget Office

  17. The Distribution of Household Income and Federal Taxes supplemental data 2013, tabla 3 household income - Congressional Budget Office

  18. Taxing Businesses Through the Individual Income Tax - Congressional Budget Office

  19. Internal Revenue Service Agency IRS

  20. What are flow-through enterprises and how are they taxed? - Tax Policy Center