Una de las políticas públicas diseñadas por la Unión Europea para hacer frente con mayor solvencia a futuras crisis economico financieras como la ocurrida en 2008, fue la creación de un nuevo marco y arquitectura de regulación bancaria llamada Autoridad Bancaria Europea (ABE), supervisado por el Banco Central Europeo (BCE), y el Banco Central de Inglaterra para Reino Unido.

La Autoridad Bancaria Europea es una autoridad independiente de la UE que trabaja para garantizar un nivel efectivo y coherente de regulación y supervisión prudencial en todo el sector bancario europeo. Sus objetivos generales son mantener la estabilidad financiera en la Unión Europea (UE) y velar por la integridad, la eficiencia y el correcto funcionamiento del sector bancario.

Una de las múltiples funciones de la ABE fue realizar lo que se denomina "stress test", es decir, análisis de pruebas de resistencia que permitieran saber cómo se comportarían los bancos ante un hipotético shock en la economía y los mercados durante un periodo de tiempo. Se realizaron tests de estrés en 2009, 2010, 2011, 2014 y 2016.

En 2016, de un total de 51 entidades bancarias europeas que se sometieron al test, todos los bancos españoles aprobaron, con un ratio de Capital superior al 5,5%. No sucedió lo mismo en 2011 cuando de las 25 entidades españolas analizadas, cinco suspendieron. El Banco Popular superó el peor escenario macroeconómico con un capital del 6,6%, frente al 5,5% exigido (Fuente: Nota de Prensa BCE, comunicado de la EBA, comunicado del Banco de España).




Sin embargo el Miercoles 7 de Junio de 2017 a las 08:00 de la mañana, el banco Santander da por finalizada la grave crisis ocurrida en el Banco Popular con su adquisicón en subasta pública a un precio simbólico de 1€, y la aplicación por primera vez en Europa del Mecanismo Único de Resolución (MUR), en la que los bancos dejan de ser rescatados con dinero público, y son accionistas y acreedores quienes deben hacerse cargo de las pérdidas.

A raíz de este acontecimiento, tanto medios de comunicación (El Pais, El Mundo), como la sabiduría popular en general, interpreta que los mecanismos de supervisión financiera no solo no funcionaron antes de la crisis, y sino que tampoco lo hicieron 'a posteriori'. El Banco Popular superó los test de estrés realizados por la Autoridad Bancaria Europea en 2016, lo que evidencia que los procedimientos de evaluación de activos no han mejorado. La laxitud de la regulación, la opacidad y en muchas ocasiones el fraude continúan siendo la tónica en nuestro sistema financiero.






¿Es cierto que los análisis de resistencia no han sido útiles para lo que fueron diseñados? ¿por qué las pruebas concluyeron que el Banco Popular estaba bien capitalizado en 2016? ¿Es cierto que los procedimientos de evaluación no fueron suficientes? La confusión se encuentra en confundir qué es un test de resistencia, para qué se diseñaron, cual es su metodología, y qué ocurrió con el Banco Popular.


Qué son los test de resistencia.

El funcionamiento de un banco comercial, así como el sistema financiero en general, es de una complejidad sobresaliente e imposible de abarca incluso en un libro. Aún así, simplificando al extremo el balance o la estructura financiera de una entidad bancaria, se pueden definir tres grandes areas: Activo, Pasivo y Patrimonio Neto:




En el Activo están el efectivo, las inversiones y préstamos a clientes: créditos personales, créditos hipotecarios, préstamos a otras entidades, inversión en empresas, deuda pública, etc. Es decir, todo aquello en lo que invierte el banco gracias a su pasivo, y espera una rentabilidad. En el Pasivo están los préstamos interbancarios y depósitos de sus clientes: préstamos de otras entidades, depósitos de sus clientes, préstamos del banco central, etc. Finalmente en el Capital, están los préstamos y depósitos no exigibles y los recursos propios del banco.

Un test de estrés, o prueba de resistencia, es una simulación en diferentes escenarios macroeconómicos desfavorables (aumento de la morosidad, devaluación de las inversiones, incremento de la tasa de desempleo, caída de las bolsas, etc) para cuantificar cómo afectarían esas hipotéticas condiciones al balance de un banco. En caso de un escenario adverso, cuánto disminuye su Activo, y si sería capaz de cubrir esa disminución con su Capital (cuánto deberían aportar los propietarios del banco). La respuesta es clave porque si el Capital del banco no es suficiente, se podría ver afectado el Pasivo y con ello los depósitos de los ahorradores.

Jerome Powell, gobernador de la Fed, en un comunicado en el que dio a conocer los resultados de los "stress test" aplicados a la banca norteamericana en 2017, resume en pocas palabras cual sería el volumen de pérdida hipotética del activo que podría soportar los 34 principales bancos americanos sin recurrir a ayudas públicas:

“Los resultados de este año muestran que, incluso durante una grave recesión, nuestros grandes bancos seguirían bien capitalizados. Esto permitiría que siguiesen prestando durante el ciclo económico, apoyando a los hogares y negocios cuando los tiempos son duros. En la situación hipotética más severa, los 34 principales bancos, entre ellos Bank of America, Citigroup y Wells Fargo podrían soportar pérdidas en los créditos concedidos [Activo] por valor de 383.000 millones de dólares durante dos años y tres meses consecutivos."


Qué ocurrió con el Banco Popular.

En este punto de importante volver a destacar que las variables que tratan de estresar el balance de un banco para medir su resistencia, son condiciones macroeconómicas. Esta resistencia se mide en múltiples variables, como el impacto en ratios de capital, rentabilidad, exposición a riesgo, ratios de endeudamiento, impacto por tipo de riesgo, y un largo etcétera. Es decir, todo aquello que está relacionado con las inversiones (activo) que realiza un banco, y que son muy sensibles a cambios de precios de mercado. En España la cabeza de león responsable del rescate de las Cajas de Ahorros fue la caída del precio inmobiliario a partir de 2008, lo que provocó un tsunami que solo el BCE y Dragui pudieron contener.

Los escenarios adversos sobre los que se realizan los análisis econométricos se resumen en una recesión de tres años en base a una caída del PIB real de -1,2%, -1,3% y 0,7%, y que es la punta del iceberg resultado de una concatenación de acontecimientos de crisis yrecesión retroalimentados entre la economía real y la financiera (Fuente: Informe Autoridad Bancaria Europea de 29 de Julio de 2016).




Sin embargo la quiebra del Banco Popular se produce en un escenario radicalmente diferente a los propuestos en los test de estrés, ya que España viene de crecer a tasas de variación anual de 1,4% en 2014, 3,2% en 2015, 3,2% en 2016, y con proyecciones de crecimiento muy positivas en los tres años siguientes (Fuente: Informe Anual 2016 Banco de España). ¿Por qué entonces los test de estrés no son capaces de adelantar la quiebra del Banco Popular, si se produce incluso en un escenario macroeconómico favorable?




La respuesta es muy simple, y es que la quiebra viene determinada por un problema de fuga de depósitos de ahorradores, es decir, de lo que en banking se denomina pánico bancario. O dicho de otra manera, los test de estrés miden cómo se comporta el Activo del banco en condiciones macroeconómicas (tasa de destrucción de empleo, empresas, morosidad bancaria, crisis de deuda pública, etc.), pero no miden cómo de robusto es un banco o bancos en agregado si el problema viene por el lado del Pasivo, es decir, de lo que el banco debe a sus clientes.

Hasta que se sepa oficialmente qué ocurrió con el Banco Popular, el mejor artículo hasta la fecha en castellano está escrito por Ivan Aguilar, Doctor en Economía y especialista en banking y macroeconomista (aquí artículo posterior por parte de ElMundo confirmando el problema de liquidez). Como se puede apreciar en su figura 2, la caída de depósitos de la clientela cae un -10% en apenas 4 meses, mientras que los depósitos del BCE gracias a su ayuda a través del ELA (programa de liquidez de emergencia) aumenta en torno al 90% en el mismo periodo.




O dicho de otra manera, el problema del Banco Popular fue un problema de confianza por parte de sus acreedores (clientes), que retiraron en muy corto espacio de tiempo un volumen de depósitos imposible de acometer por parte del banco, ya que en términos generales suelen ser inversiones y créditos a largo plazo ilíquidos, y por tanto, imposibles de vender a corto, terminando en su completa insolvencia y quiebra técnica. Todavía se sigue investigando las causas originales que iniciaron el proceso.


Conclusiones.

Los tests de estrés son una herramienta muy útil para evaluar y puntuar la capacidad del sistema bancario de un país para absorber pérdidas ante un posible escenario adverso. Con independencia de los resultados obtenidos por los bancos de un país, la propia existencia de estas pruebas de estrés pretende reforzar la confianza en el sector bancario y exigir a los bancos que muestren más debilidad que implanten planes para subsanar esa situación.

El funcionamiento de un sistema financiero, y por tanto, el diseño de políticas públicas adecuadas para una regulación satisfactoria, no solo es de una profundidad y complejidad notable, sino de la que la ciencia económica todavía no conoce en su totalidad. El area de economía financiera una de las que se siguen invirtiendo millones de $ en ingestigación en los mejores académicos y universidades a lo largo y ancho del mundo, al igual que se sigue realizando en otras areas de la ciencia.

Es necesario que los medios de comunicación, auténticos creadores de opinión en nuestras sociedades modernas, sean rigurosos con sus aportaciones al debate público, y no colaboren con más confusión que no permite la búsqueda de la verdad, indispensable para la construcción de políticas públicas efectivas y que beneficien a todos.


Como siempre, agradecimientos por toda la información aportada tanto a Ivan Aguilar como al excepcional grupo de pensamiento económico Thinknomics.