En Junio de 2017 el Banco de España publica un informe sobre la crisis financiera y bancaria en España para el periodo 2008-2014, y en el que se analiza de manera pormenorizada la incidencia en el sistema financiero español de la crisis financiera internacional que se inició en 2007. Se puede afirmar que es el estudio más importante hasta la fecha, y que permite dar luz a los acontecimientos relacionados con el rescate bancario en España.

A raíz del presente informe, muchos han sido los medios de comunicación que informaron de su publicación, si bien no todos fueron capaces de proporcionar una lectura fiel del documento. De acuerdo a un número importante de medios, tanto de prensa escrita, como digitales (RTVE, La Razon, El Español, VozPopuli, 20minutos, El Nacional, o El Imparcial), la ayuda neta de 60.613 millones de € que el Banco de España calcula hasta el 31 de Diciembre de 2015, es interpretada como ayudas provenientes de las arcas públicas, es decir, dinero de los contribuyentes para rescatar a los bancos públicos..






Algunos medios de comunicación incluso van más allá, y contabilizan como ayudas públicas desembolsadas no solo a las recapitalizaciones, EPA y garantías incluidas en la cifra anterior, sino también la compra de activos tóxicos con descuento por parte del "banco malo" (SAREB), y sus correspondientes avales del Tesoro para la emisión de deuda bancaria privada.




Aunque esta interpretación la proporciona un importante número de medios de comunicación, muchos otros rotulan y desarrollan la noticia con rigurosidad (por ejemplo ElConfidencial, Público, ElDiario, ElEconomista, CincoDias), pero sin aportar información extra que de a conocer cual ha sido el precio a pagar por el sistema bancario nacional.

De dónde proviene esta cifra en términos netos? Es cierto que los 60.613 mil millones de € provienen de las arcas públicas? Cuál ha sido el esfuerzo de las instituciones financieras en España? Para responder a la primera pregunta, nada mejor que ir al citado informe. Como se puede observar en el cuadro 5.6 adjunto (pag. 247), el Banco de España resume las ayudas monetarias totales netas en 60.613 millones de €, y que coincide con la cifra utilizada por algunos medios de comunicación como los recursos públicos totales netos inyectados al sistema financiero hasta Diciembre de 2015.




El problema de esta cifra es que es un dato agregado, es decir, la suma de las aportaciones por parte de las arcas públicas (FROB), y las provisiones aportadas por los bancos privados al Fondo de Garantía de Depósitos (FGDEC). Como se puede apreciar en el siguiente cuadro de dicho informe (pag. 246), las aportaciones monetarias netas por parte de las arcas públicas ascienden a 39.542 millones de €, mientras que las aportadas por el FGDEC en 21.071 millones de €, por lo que en una primera aproximación, es falso que el total haya sido aportado en exclusiva por las administraciones públicas.




Aún así, es necesario aclarar que a la suma neta relativa al rescate a través del FROB debería descontarse la rúbrica "importe recuperable estimable" (12.198 millones de €), valor que corresponde a una estimación de cuánto se podrá recuperar en un futuro, y por tanto, es un dato que corresponde más al mundo de la probabilidad que al mundo de la estadística rigurosa. Por lo tanto, el montante total neto real de recursos públicos aportados y desembolsados para el rescate de las banca pública en España ascendería a 51.740 mil millones de € a 31 de Diciembre de 2015.

Con respecto a las transferencias de activos dañados a la Sareb, sociedad privada de reestructuración inmobiliaria, recibió 200.000 activos procedentes de las entidades de crédito públicas (viviendas, terrenos, etc.) por valor de 50.782 millones de € (recorte medio sobre el valor en libros en torno al 53 %). Para afrontar esta adquisición de activos, Sareb emitió e intercambió con estas mismas cajas de ahorros 50.782 millones de deuda con el aval del Estado , y que deberá ir amortizando y devolviendo progresivamente, de manera que no suponga un coste para el contribuyente.




Es por tanto importante aclarar que esta deuda que SAREB tiene con las antiguas cajas de ahorros públicas, y que fue de vital importancia para que pudieran acceer a programas de liquidez desde el Banco Central Europeo, ni son transferencias públicas monetarias, ni es deuda pública a desembolsar por los contribuyentes en un futuro. Es deuda privada emitida por una compañía privada avalada por el Estado, y que solo repercutiría en el contribuyente si estos avales se ejecutaran por no cumplir con la desinversión (el Estado se haría cargo de esta deuda).

SAREB está participada en un 45,90% por capital público a través del FROB, un 54,1% por accionistas y bonistas privados, y el primero solo realizó un aporte entre capital y deuda subordinada de 2.192,40 millones de €, cifras ya incluidas y convenientemente contabilizadas en el cuadro resumen 5.5 anterior como muy bien se indica en su texto adjunto.




En el siguiente cuadro se proporciona una relación pormenorizada del total de ayudas aprobadas y utilizadas por las administraciones públicas para rescatar el sistema financiero de una relación de países de la Unión Europea (datos en bruto, sin contabilizar devoluciones totales o parciales).

En ayudas aprobadas totales, es decir, el teórico máximo alcanzable aunque no ejecutado, España alcanzó hasta el 100% del PIB, esfuerzo similar a países como Alemania o Francia. En relación a las recapitalizaciones utilizadas, España realiza un esfuerzo similar a países como Bélgica o Luxemburgo, y no muy lejos de Dinamarca o Reino Unido.

Es interesante resaltar a Dinamarca, país referencia de la sociademocracia mundial, que protegió sus sistema financiero con avales del Estado aprobados por un valor superior a dos veces su PIB, a bastante distancia de países como España, que alcanzó el 18,6% del PIB.




Si se compara el esfuerzo fiscal realizado por el contribuyente desde 2008 hasta finales de 2015, España emite deuda pública en torno al 5% del PIB, valores similares a Holanda, Bélgica o Reino Unido, e inferiores a Alemania o Austria. En términos netos (los activos también generan ingresos) España figura en sexta peor posición con un coste neto cercano al 5%, aunque a valores lejanos de Grecia o Irlanda, con cerca del 20% PIB.




A modo de apunte interesante, y como balanza del mito popular relativo a Islandia, de acuerdo al trabajo del economista David Amaglobeli, el esfuerzo fiscal realizado por este país para rescatar a su sistema financiero durante el período 2008-2011, alcanzó la cifra del 44% del PIB, valores inferiores a los alcanzados por Grecia (27%), y a mucha distancia de España.




A modo de resumen, y de acuerdo a su último informe anual de 2016, de los 50.781 millones de € en activos traspasados por las cajas de ahorros a SAREB, lleva desinvertidos 10.647 millones de € a finales de 2016, y ha devuelto deuda senior contraída con estos mismos bancos por valor de 9.856 millones de €. La incognita es saber si consegirá vender a precios superiores al adquirido a las antiguas Cajas de Ahorros, con lo que así reducir la factura que el Banco de España declara como pérdidas definitivas.




Por último todavía quedaría pendiente saber cual ha sido el coste del sector bancario y el de sus accionistas en este mismo periodo 2008-2015. La importante reestructuración del sistema financiero se refleja en la fuerte reducción del número de entidades (mayormente cajas de ahorros). Este reajuste se aprecia no solo en el número de oficinas (-32%) , sino también en la destrucción de empleo (-27%).




También es importante destacar el saneamiento de las entidades por el deterioro de su activo, es decir, de la caída del precio del sector inmobiliario. Por un lado se han reconocido las pérdidas del activo, lo que ha provocado una destrucción o caída del crédito vivo existente del -28% desde máximos de 2010.

Por otro, se puede comprobar que no solo los contribuyentes han costeado la crisis bancaria, sino que los accionistas (propietarios) del sector también ha aportado un esfuerzo de casi 280.000 millones de € en provisiones desde 2008, volumen que ha reducido el resultado atribuido de las entidades financieras, sus beneficios, y por tanto, el resultado distribuido potencial a sus accionistas, y la recaudación en impuestos tanto por Sociedades como por IRPF.




Conclusiones.

A modo de resumen, se ha podido comprobar que muchos de los titulares de medios de comunicación han proporcionado información errónea en relación al rescate de las entidades financieras.

En primer lugar se ha interpretado el dato neto final de 60.613 millones de € como aportaciones realizadas por el contribuyente, cuando en realidad era la suma de dos subpartidas. A día de hoy, el rescate por parte del contribuyente a través del FROB ha sido de 51.740 mil millones de € a 31 de Diciembre de 2015.

En segundo lugar también se ha informado equivocadamente de cómo se financia el Fondo de Garantía de Depósitos (FGDEC). Aunque sea una institución pública gestionada por el Banco de España, las aportaciones son privadas, es decir, aportaciones del sistema financiero privado.

En tercer lugar también se analiza el desacierto a la hora de equiparar un rescate o ayuda monetaria con un aval del Tesoro. Los avales que realiza el Estado no pueden considerarse desembolsos hasta que los avales no se ejecuten, cosa que hasta el día de hoy no ha ocurrido. O dicho de otra manera, la Unión Europea sí las clasifica como ayudas, pero no son inyecciones monetarias del bolsillo de los contribuyentes.

En cuarto lugar se ha comparado el rescate financiero de España con respeto a países de nuestro entorno. En recapitalizaciones se ha aportado un esfuerzo similar a Bélgica o Luxemburgo, aunque a mucha distancia de países como Irlanda. En avales del Tesoro, el Estado de España también ha aportado un volumen similar a países como Holanda, Luxemburgo y Reino Unido, aunque también a mucha distancia de un país como Dinamarca, país de referencia en políticas socialdemócratas en el mundo. Finalmente, en emisión de deuda pública (pasivos), España tampoco figura en las primeras posiciones como % del PIB.

En último lugar, el esfuerzo realizado por el sector privado también ha sido importante, ya que si se comparan los 51.740 mil millones de € aportados por el contribuyente, con los casi 280.000 millones de € aportados en formas de provisiones por el sector bancario, la destrucción del 32% de oficinas, el 27% de empleo del sector financiero, o la desaparición de 35 entidades bancarias (cajas de ahorros), no se puede afirmar con rotundidad que el esfuerzo solo ha procedido de un solo sector de la población.

Como siempre, el objetivo del artículo no es defender el modelo de rescate del sistema financiero español, muy lejos del éxito alcanzado en otros países como Estados Unidos, donde las arcas públicas recuperaron, incluso con intereses, todo el capital aportado al rescate de sus entidades bancarias. Tampoco es defender el sistema financiero o las administraciones públicas encargadas de su regulación, por citar otros dos ejemplos. El único objetivo es seguir aplicando el sentido crítico, proporcionar perspectivas que no se pueden leer en medios generales, así como dar luz a cifras dadas en muchos titulares y cuerpos de noticia de medios de comunicación en España que son totalmente erróneas.